Crítica de “Ferrari”, de Michael Mann

Ferrari (Estados Unidos/ 2024) 🍿🍿🍿

Género: Deportes/Drama. Dirección: Michael Mann. Guión: Troy Kennedy-Martin, basada en el libro de Brock Yates. Elenco: Adam Driver, Penélope Cruz, Shailene Woodley. Duración: 130 min.


El próximo 8 de febrero llega a los cines argentinos la película tan esperada sobre el exitoso piloto y empresario Enzo Ferrari. Pese a las altas expectativas algunas cuestiones no terminan de cerrar y el resultado es correcto y satisfactorio, pero hasta ahí.

Imagen de la película Ferrari, dirigida por Michael Mann.

Corre el año 1957 y Enzo Ferrari pasa por un momento complicado. La relación con su esposa Laura se ve duramente afectada por la muerte de su hijo, y paralelamente lidia con la responsabilidad de mantener y brindar atención al hijo que tuvo por fuera del matrimonio con otra mujer. A todo este enrosque familiar se le suma la situación crítica de su empresa, al borde del quiebre, que lo impulsa a depositar todas sus esperanzas en una emblemática carrera automovilística.


La trama familiar ocupa gran tiempo en pantalla y se construye con un ritmo lento. En lugar de usar esto a su favor para retratar la complejidad de dicha situación Michael Mann elige abordar el tema con cierta liviandad, por lo que se torna algo tedioso y monótono. El frenetismo de las escenas de carreras funcionan como un cachetazo para que el espectador se despierte. De esos momentos que nos aceleran el pulso y que son la razón principal por la que deberíamos ver la película en pantalla grande, queda sabor a poco. El problema con Ferrari es que abarca demasiado y le falta profundización.

Adam Driver y Penélope Cruz como Enzo y Laura Ferrari.

Las actuaciones están muy bien, sobre todo la de Adam Driver quien evidentemente se supera película a película, pero el idioma representa claramente un obstáculo. La decisión de personajes italianos hablando en inglés con acento italiano es algo que se debería erradicar. Este código del que Driver fue víctima anteriormente en House of Gucci es realmente difícil de digerir. Basta ya, por favor.


Ferrari termina siendo una película correcta. Un recorte de este momento crucial en la vida del empresario, tanto por lo acontecido en la carrera Millie Miglia como por la necesidad de reconocer a un heredero. Funciona como un buen retrato, algo lento y perezoso, y no mucho más.


Con suerte al salir del cine quedará la sensación vertiginosa y adrenalínica provocada por las escenas de las carreras. Quizás si el foco hubiera estado más ahí y no tanto en intentar interpelar al espectador con los enredos familiares y telenoveleros de Ferrari, sería otra película.   

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